De la negociación al manejo del estrés.

En días pasados, tuve el gusto de compartir con uno de queridos clientes y amigos, nuestro entrenamiento de «Negociación efectiva» para desarrollar las habilidades siempre necesarias para el departamento de compras en su mayoría (muchas personas siempre creen que estas técnicas deberían ser aprendidas sólo para el área comercial y atención a clientes, ¡grave error!) y otros puestos críticos dentro de la corporación. Una empresa que por la naturaleza de sus productos, las negociaciones pueden llegar a representar miles o millones de pesos tanto con proveedores o clientes.

En fin, previo al entrenamiento nos reunimos con los líderes de las áreas involucradas para tener un poco más de sensibilidad respecto a las necesidades particulares de los participantes (el por qué del entrenamiento) y poder dirigir de manera más efectiva el contenido del curso. En esta reunión, uno de los principales interesados comentaba que su equipo no tenía la preparación para este tipo de actividades, pues en lugar de buscar acuerdos benéficos con los proveedores, siempre terminaban cuadrándose totalmente a las políticas, cosa que en muchos casos les han generado severas complicaciones particularmente con la producción. ¡Bueno! – dije yo – para eso es el curso, desarrollaremos habilidades para que sus procedimientos sean un ganar – ganar.

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Entre experiencias, ejemplos y demás datos

En fin, para no hacerle el cuento largo estimado lector, entre experiencias, ejemplos y demás datos que me compartían para poder conocer mejor las necesidades del área, caímos en el punto, en el que incluso una de las chicas en cierto momento presentó reacciones alérgicas, desde que se enteró que estaría involucrada en una de estas negociaciones y el ingeniero lo comentó como si hubiera sido una cuestión de mala suerte, mal momento.

Fue entonces, cuando llegamos al meollo del asunto. ¿Era una cuestión de empoderamiento?, si, es probable, pero no es el punto clave aquí, y hay que entender bien, que independientemente que se estén negociando miles de dólares o chicles, no todas las personas tienen el temple para ciertos trabajos y situaciones. Total, que también se encontró que había una gran oportunidad en el manejo del estrés. El equipo de trabajo sufría de un constante estrés que generaba un ambiente tenso y rancio dentro del área y del área hacia toda la corporación.

Esta, es una de las principales competencias que considero que todo negociador de lujo debería desarrollar, y entendamos bien que no es que no significa no estresarse, significa que aprendamos a controlar la emoción para avanzar.

Negociación Efectiva

En nuestro entrenamiento de «Negociación efectiva» justamente el último módulo aprendemos técnicas sencillas y prácticas para el control del estrés porque a cabeza fría el razonamiento tiene una lógica mucho más efectiva, por ello, quiero compartirle un par de tips para que usted empiece a trabajar el control del estrés:

  1. Identifique la emoción con «nombre y apellido»: Significa que no sólo diga «estoy estresado», bueno si, pero ¿qué siente?, ¿dónde lo siente?, ¿cómo lo siente?. Esto es como cuando uno tiene hambre, por lo general, tenemos hambre porque nos ruge el estómago y tenemos una sensación de vacío en el mismo. Bueno, pues es exactamente lo mismo.
  2. Encuentre el origen: Bueno ya, tenemos que sentimos ansiedad y nervios, ¿ahora?, identifique cuál es el impulso externo (o interno en muchos casos) que genera estas sensaciones, puntualmente, ¿qué es lo que le provoca la reacción?, ¿qué momento?, ¿qué objeto?, ¿qué evento?, pero no sea tan parco con usted mismo, necesitamos definir siendo muy exactos el qué.
  3. Mida: ¿Puede cambiar, modificar o adaptar la situación que le genera estrés? ¿Sí? ¡Manos a la obra!, ¿No?…
  4. Adáptese: ¿Cómo puede acoplarse ante esa situación? ¿cómo puede eliminarla en dado caso o mínimo separarse de ella? y siga de frente.

¿Suena fácil? pero no lo es, es muy probable que tropecemos varias veces antes de empezar a mejorar el estrés, pero este es tan sólo el principio para que en una negociación usted sea capaz de controlar esa incomodidad que siente cuanto se encuentra frente a un cliente, proveedor, un auditorio lleno, en la entrevista del trabajo de sus sueños o, incluso, cuando quiera declarársele al amor de su vida.

¡Ojo!, todo el tiempo estamos negociando no solo cuando estamos en el trabajo, usted aprenda a controlar el estrés (de mi se acordará) y disfrute el resto de la vida.

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