“Quiero dar capacitación… Pero ¿Por dónde empiezo?” Esta es la pregunta más común que suelen hacer nuestros clientes y amigos, que buscan entregar ese granito de arena para el desarrollo del personal, mismo que acarrea un crecimiento natural del instructor. El interés por desarrollarse y crecer en esta apasionante labor de la capacitación y el adiestramiento del personal. Bueno, pues como todo en la vida, querido lector, tiene su complejidad.

 

He tenido el gusto de desarrollar a cientos de instructores en todo México, de una gran variedad de industrias, formaciones académicas, mercados y enfoques; y con todos he compartido que la gente que nos dedicamos a la capacitación tenemos un denominador en común: Pasión. De antemano, si usted está interesado en desarrollar estas habilidades lo primero que debe preguntarse es: ¿Le apasiona esta actividad? ¿Esos nervios de pararse frente a un grupo le genera una adrenalina tal que le emociona al grado de olvidar cansancio y tristezas? Si es así, vamos por buen camino.

 

Ahora, la cuestión es sencilla. Si este es el camino que usted esta eligiendo para crecer y desarrollarse profesionalmente le quiero compartir una “Hoja de ruta”:

 

  1. No solo se trata de saber, se trata de ser experto en el tema:¿Cuál es su tema de expertise? ¿En qué realmente es un conocedor? No quiere decir que lo sepa todo, pero se desataca por ser un profesional que domina y conocer muy bien de cierto marco semántico. Ahora, si no se considera “experto” en algo, bueno, pues el primer paso es seguirse capacitando, estudiar más, certificar sus competencias, titularse, diplomarse, etc. Hay una obligación inicial de todo gran instructor: No puedes presentarte frente a un grupo, si no conoces bien tu materia. OJO aquí.

 

  1. Certifica tu competencia como instructor:A lo largo del tiempo me ha tocado ver todo tipo de instructores: desde muy buenos hasta los que dan pena ajena que aventaron al ruedo “porque es el que sabe”; los que cuentan chistes y el curso es un stand up comedy pues la gente se dobla de risa pero no aprende nada; los que son unas eminencias en el tema pero su dinamismo hacen que estes pestañeando en los primeros 5 mins; los nerviosos y ansiosos que generan nervio y ansiedad, los leeeeeeeeentos y meditabundos que generan pereza y sufrimiento por mantenerse atentos; los “técnicos” que no se les entiende nada; y sin fin de especímenes que abundamos. Pues bueno, algo que es cierto, es que el estilo depende de la personalidad pero la metodología y formación solo se adquiere con entrenamiento. Tome un curso inicial de formación de instructores o si ya tiene 2 o 3 años de experiencia certifíquese con el CONOCER (Para más info, pregunte aquí: [email protected])

 

  1. Desarrolle sus contenidos y materiales: Y aquí viene este proceso pesado si bien es cierto, en el cual, todo se basa en la manera (obvio, habiendo aprendido la metodología andragógica de la capacitación) en que usted imprimirá visual, gráfica y auditivamente toda esa pasión, creatividad y amor por el tema. Para los buenos instructores este es el proceso donde nace la magia pues en el armado y construcción del curso, ya uno se visualiza, ya se ve frente al grupo haciendo su performance, incluso, siempre lo he dicho, hasta el hacer las evaluaciones se hacen con gusto, a uno lo hace sonreír pues.

 

  1. Regístrese en la STPS: Abusados aquí, pues el 90% de las industrias en México, sea del mercado que sea, antes que cualquier otra certificación, competencia o papelito le preguntarán: ¿Tiene registro en la STPS?. Y aclaremos este tema. No existe un certificado DC-5, usted no es un DC-5 ni similar. La famosísima DC-5 es el formato (descargable y gratuito en internet) que usted debe llenar para que lo registren en la STPS, es decir, necesita presentar este formato correctamente lleno, además de otros documentos básicos y los que comprueben que usted esta “estudiado” en el tema a registrar, para que pueda obtener su alta en el padrón de “Agentes capacitadores externos” de la secretaría. Ahora bien, este registro NO avala su calidad, competencia, ni contenidos, no le da la la facilidad de certificar, ni emitir documentos de valor “curricular” ni similar, este registro lo único que hace es que pueda firmar las DC-3, el documento con el cual las empresas le demuestran a la STPS que están capacitando al personal, con agentes inscritos en su padrón. That’s all.

 

  1. A tocar puertas: Finalmente… viene lo difícil. Si su intención es dedicarse a esto y vender sus cursos, pues ya no queda más que salir a tocar muuuuuuchas puertas, desarrollar argumentos contundentes, tener bien clara su oferta de valor, sus honorarios, etc., para que pueda ofertar su servicio a la industria en México. Este paso, evidentemente conlleva muchos pormenores en los cuales ahondaremos en otro momento (Desarrollo de imagen, logotipo, templates, tarjetas de presentación, uniformes, etc), sin embargo, este esfuerzo de venta es en el que muchos nos atoramos pues creemos que por “guap@s” nos van contratar y la realidad es que es un mercado muy competido, pero además requiere gran inteligencia financiera pues el 99% de las empresas le pedirán sea quien sea, créditos en el mejor de los casos 15 días, hasta 30, 60, 90 o 120 días que para todo emprendedor sin un capital de respaldo, es un tiro de muerte este tiempo.

 

Y así, querido lector, es como uno empieza a dar capacitación. Claro esta, que cada uno de estos 5 puntos no es tan fácil como se lee, lleva tiempo, dedicación, “amor al arte” pero sobre todo entrega total a esta pasión de la capacitación.

 

Termino comentando: Habemos miles de instructores en México (Usted levanta una piedra y sale un instructor de algo). Buenos instructores y ya el universo se nos reduce; si le sumamos el que estén bien preparados, sean expertos y contagien la pasión por el tema, pocos… Estos últimos, la industria en México los pide a gritos, pero además, se paga lo que valen y se paga muy bien. Y aquí… me retiro lentamente.

 

Sssssssssshowtimeeeeeeee!!!