Hola amigos, continuando con la serie basada en el libro de John C. Maxwell, “Las 21 leyes irrefutable del liderazgo”, recapitulando, en la edición pasada exploramos las 5 primeras leyes y que para refrescar la memoria, nos referimos a:

  1. Del límite.
  2. De la influencia.
  3. Del proceso.
  4. La navegación.
  5. La ley de E.F. Hutton.

Ve aquí el artículo: https://www.linkedin.com/pulse/las-21-leyes-del-liderazgo-de-john-maxwell-/?trackingId=2VjcCDSJfdJTd316QGyWJA%3D%3D

En estas primeras leyes son planteadas para ir llevando de la mano el crecimiento del líder, no solo como un ejemplo a seguir, sino como en un detonador para futuros líderes.

Tú eres lo que atraes. Y si, un gran líder atrae a las personas que arrastran ese positivismo, proactividad y actitud que le caracterizan

En esta nueva edición nos toca explorar de la sexta a la décima leyes irrefutables del liderazgo:

  1. La ley del terreno firme: Para desarrollar el liderazgo, la confianza es la base de todo. El equipo busca creer, involucrarse con alguien y en proyectos que puedan ser dominados, está claro que difícilmente veremos toda la escalera, pero ante la confianza y serenidad del líder, el equipo de trabajo estará dispuesto a avanzar. Por ello, no se trata de dar una cara que no somos, ni fingir, ni aparentar, ni disimular errores, se trata de ser sincero, comunicarse y… confiar.
  2. La ley del respeto: Las personas siguen a líderes más fuertes, más profesionales, con mayor experiencia y temple. ¿Qué significa? Que si usted anhela con ser un verdadero líder es importante inspirar ese respeto, desarrollarse e invertir en su desarrollo pues esto le colocara en una posición de mayor autoridad. Esto es, como en una manada de lobos, el más fuerte y el más grande dirige al resto. Y tú ¿Atraes a tu manada?
  3. La ley de la intuición: La intuición podemos entenderla por esa sabiduría de nuestra propia naturaleza, es decir, todos sabemos lo que nos conviene y lo que es correcto para nosotros mismos, pero en ocasiones distorsionamos la realidad, omitimos información, generalizamos o añadimos intenciones y lea bien “según nos convenga”, si el líder logra dejar de lado estos procesos de distorsión y empezar a tener esta confianza en su propia naturaleza tenga por seguro, que siempre tendrás las respuestas correctas.
  4. La ley del magnetismo: Tú eres lo que atraes. Y si, un gran líder atrae a las personas que arrastran ese positivismo, proactividad y actitud que le caracterizan, por el contrario, ese líder negativo estará rodeado de cascajo, mala vibra y hasta de olor rancios. Tu eres lo que atraes, si las personas que se acercan a ti, no son las que deseas, habrá que hacer un examen de conciencia para revisar que estamos haciendo mal.
  5. La ley de la conexión: Para poder comunicarte de manera efectiva es necesario que conectes con la audiencia, inclusive a nivel emocional. Entiéndalo bien, no se puede ser un gran líder si te aferras a esa antigua creencia de que en el trabajo no se crean relaciones más que laborales, amigos ¡Este fue el tenor en el siglo pasado!, pasas más tiempo en el trabajo y con tus compañeros que en casa y con tu familia, si usted quiere seguir siendo un robocop, no espere que la gente lo siga, pues la lealtad, el compromiso, el trabajo en equipo, se logra si logramos conectar, si usted construye puentes. “Para dirigirse a sí mismo, use la cabeza; para dirigir a los demás, use el corazón”.

¡No lo olvides! En la siguiente edición, hablaremos de los siguientes 5 puntos, contenidos en “Las 21 leyes irrefutable del liderazgo”.