¿Cuándo los instructores deben de dar coaching? Si, pero ¿Qué es coaching?, ahí está el detalle diría Cantinflas. Y es aquí donde muchas personas seguramente brincarán. OJO: no significa que un trainer deba desarrollar y entrar a una certificación como coach, ese es un proceso más delicado y mucho más extenso, en la que la preparación es a fondo y con una serie de asesorías oportunas. No nos confundamos, el coaching que debe de ofrecer un capacitador es el que nosotros llamamos de mentoría.

Y si, porque todo buen instructor en desarrollo debe ser capaz de generarse esa competencia porque aceptémoslo, cuando a una persona le toca ser el líder, inmediatamente (casi debería de venir en su contrato) se vuelve un asesor, un mentor, un guía con sus colaboradores.

Ahora, uno de los grandes errores de este asunto es que se cree que el capacitador se convierte en el terapeuta, en el paño de lágrimas o en el papá bueno de su equipo de trabajo, eso si bien, es parte del liderazgo que deberían de desarrollar no va enfocado a ese servicio. El coaching en el curso de formación de instructores busca como mencionamos, mejorar la habilidad del talento para enfocar los recursos, habilidades y conocimientos del equipo de trabajo, para encauzar todo esos esfuerzos hacia el objetivo en común.

Hemos conocido a muchos trainers que este punto lo ven hasta cierto punto con desprecio, no les cuadra la idea de que ahora tienen que brindar «consejo» a sus colaboradores, pero déjeme decirle algo: Si no están dispuestos a asumir esta responsabilidad, probablemente no es la persona que usted necesita en su equipo de capacitación.

No existe el crecimiento de los colaboradores sin una guía, ese pensamiento primitivo y retrógrada de «yo aprendí a la mala y es la mejor manera de aprender», es una forma de pensar cancerígena, no estamos hablando de serruchar una tabla o de picar cebolla, estamos hablando de procesos mucho más complejos que son parte de un todo y si no cuidamos cada uno de los detalles de ese «todo», entonces es cuando caeremos en retrabajos, mermas, tiempos muertos, perdidas y en pocas palabras, dinero a la basura.

¿Usted quiere tener esa responsabilidad de hacerle perder dinero a su compañía independientemente del tamaño? Porque aún así, sean $100 o $100 millones, excuso decirle, que es una situación grave para toda corporación y siempre, siempre, alguien tiene que pagar los platos rotos.

En fin, nuestro trainer en formación, como mencioné debe empezar a trabajar sus habilidades de coach, para empezar de entrada a darle un seguimiento oportuno a cada uno de los participantes de sus cursos, post entrenamiento, esto quiere decir que si, tiene la obligación de evaluar al menos en los primeros 3 meses después de concluido su curso.

Para esos instructores en vías de evolución, no es tan difícil como parece, acá unas recomendaciones:

a. Aprenda a dar feedback: no se difícil pero se necesita práctica y horas de vuelo, ¿por qué?, porque resulta que no somos tan buenos dando comentarios positivos (malos hasta cuando ni los piden), pero los que son objetivos y neutrales, con esos, nos llegan a faltar las palabras.

b. Aprenda a dar feedforward: y es que una cosa es dar la retro después de la ejecución y la otra es anticiparse a los fuegos. El feedforward es una de esas habilidades de todo líder, enfocado a evitar situaciones de riesgo cuando es evidente la falta, por así decirlo «de pericia», basado en un aprendizaje y experiencias previas.

c. Aprenda a escuchar: todo instructor de elite, debe desarrollar esta habilidad por sobre todas las cosas, tener la antena bien arriba, porque cuando la gente habla «entre líneas» decimos un sin fin de cuestiones que si no tenemos el oído y los sentidos aguzados, perderemos muchos datos que nos ayudarán para llevar a nuestros capacitando a la mejora.

d. Control emocional: si, usted decidió ser instructor y entrarle en este maravillo mundo mágico – cómico – musical, por ello, hay que entender que las personas pueden acudir a usted de un innombrable número de alteraciones emocionales, usted NO se debe enganchar y mantenerse estoico aunque esté cansado o -incluso- harto de escuchar la misma molienda una y otra vez.

¿Estas 4 recomendaciones iniciales, le hacen sentido o le empiezan a dar escozor? Si es lo segundo, mejor deje por la paz esta brillante profesión, sin embargo, si empieza a sentir incluso un dejo de emoción… su siguiente paso es un robusto curso de Formación de Instructores; nos vemos en el camino futuro colega.

¡Rock’n roll people!