Constantemente nos buscan nuestros clientes y amigos, porque si bien sus instructores «ahí la llevan» a la hora de dar los cursos, hay algo que se está convirtiendo en un verdadero dolor de cabeza: la evaluación del entrenamiento. Si, es cierto, «si no se mide, no sirve»; pero hay que entender que no hay una fórmula mágica y todo depende de lo que se busque, quiera o se necesite.

Primero que nada, usted debería de definir ¿Qué quiere evaluar?, pues cuando hacemos esta pregunta a nuestros clientes no siempre se tiene bien ubicado el porqué de la evaluación y mucho menos, el qué evaluar; por lo que nuestra primer encrucijada tiene que ir relacionada con el objetivo puro y duro de la evaluación:

a) ¿Se busca evaluar el conocimiento de los participantes después del curso?

b) ¿Se busca evaluar el retorno de la inversión del entrenamiento?

Son dos cosas, totalmente distintas y a la vez relacionadas directamente, ¿Qué una depende de la otra?, sí, tal vez, pero pueden desarrollarse como dos unidades distintas y de alguna manera, así la recomendamos, pues nos puede disminuir el sesgo de la información al final del día.

¿Qué es más fácil?, evaluar la adquisición del conocimiento del participante, por gran margen. Para ello, podemos hablar de una serie de técnicas que les pueden servir que ya abordé un blog anterior:

  1. Evaluación de conocimiento.
  2. Evaluación de habilidades.
  3. Evaluación de destrezas.
  4. Evaluación de actitud.

No son la únicas evidentemente, pero son las más usadas, las más comunes y fáciles de desarrollar para medir el alcance de los objetivos del entrenamiento, ¿Qué sigue de acá?, que el instructor le ponga creatividad y estilo, porque si, las evaluaciones también deben ser divertidas y amenas para los participantes, recordemos que a la mayoría de las personas les mencionamos la palabra «examen» y empiezan a palidecer (si bien, no hay desmayos).

Estas evaluaciones si o si, deben hacerse en cada curso de capacitación interno y si es externo, aún más se convierte en un «must» del consultor prestador del servicio (¡Abusados!, muchos profesionales si el cliente no le pide la evaluación, no la hacen y eso es una grave falta de proceso y formalidad en el entrenamiento… Piénselo mejor para volver a seleccionar ese proveedor).

Ahora, ya evaluamos el conocimiento, ya tenemos datos duros del progreso o no de los participantes, tenemos las evidencias del aprendizaje y todo un reporte ejecutivo, ¿Aquí termina el trabajo? ¡NO!, tengo que decir que muchos consultores el seguimiento posterior lo ven como un proyecto aparte, del que, si usted lo solicita le cobran la millonada por hora de trabajo y por consultor; esto no debería ser así, solo que en el mercado encontramos «divas» que venden sus servicios como si Dios padre estuviera dando la consultoría, mal.

El seguimiento, acotando agendas y planeación, debe ser parte del entrenamiento integral, porque todo instructor de élite, debe ser responsable directo no solo de la adquisición del conocimiento de los participantes, sino también del nivel de adaptación a nivel práctico de los mismos, porque hasta entonces podemos hablar de una mejora sustancial. ¿Los instructores llegan, dan curso, evalúan y se van?, no los deje ir, siempre solicite este servicio posterior, porque de entrada si no le dan este seguimiento, ¿Cómo usted asegurará que el experto guíe de la mano a los participantes para la mejora?, sólo así, usted podrá medir que la inversión del training de $10, le redituó en $100 como una reducción de mermas, rotación o incluso en productividad, por mencionar algunos ejemplos.

En nuestro curso de formación de instructores, justamente revisamos este punto con los participantes, «no puedes decirte que eres un verdadero facilitador, si tu trabajo termina cuando evalúas y entregas reporte final», esos no son los instructores que se convierten en agentes de cambio.

Hagamos un ejercicio: Recuerde su época de secundaria, preparatoria o universidad. Recuerde a ese gran catedrático que le cambió y marcó la vida. ¿Esa persona, se limitó a impartir llanamente su clase? ¿No, verdad?, esos son los verdaderos agentes de cambio.

Ahora piense en sus instructores… ¿se parecen a ese profesor?, ¿No?

Búsquenos, necesitan entrenamiento de formación de instructores.

Rock´n roll people!