Cantinflas, grande entre los grandes de aquellos años, consciente o inconscientemente fue quien estableció el término ‘cantinflear’, hoy avalado por la RAE para describir una forma de hablar sin sentido y difícil de entender. Usted recordará a Cantinflas con los pantalones a medio subir, su gorro de albañil, trapo al hombro y cigarrillo sin filtro, hablando una retahíla de frases hilarantes para decir todo y nada, que más confundían que daban certidumbre a sus discursos.

Generaciones enteras nos hemos divertido con esa forma tan simpática de hablar en películas, pero lo verdaderamente chistoso (o triste, dependiendo de donde lo vea) es que encontramos muchos ejecutivos que practican el cantinfleo a todo lo que da. Y se preguntan: ¿No comprendo por qué mi gente no me entiende?, y en si, mi mente empieza a visualizarlos con disfraz de Cantinflas: ‘¡A sus’ordenes, gefeeee!».

El caso es que la comunicación en nuestros días es una competencia que todo alto ejecutivo debería desarrollar pero no, damos por entendido que ya porque son gerentes y/o directores, ‘ya saben’, y, cuando escuchamos a los clientes exponer sus necesidades es clara la falta de preparación en este sentido. Y no, estimado lector, no me refiero solamente a la poca capacidad de transmitir con claridad sus ideas, planes o estrategias, me refiero también a la manera en como un ejecutivo tiene la capacidad de entender o dar por entendido situaciones.

Le voy a compartir una experiencia… Esta semana tenemos consultores dando entrenamiento en varias ciudades, distintos clientes, distintos temas. La coordinación en cierto momento llega a ser compleja por todas las situaciones que se deben revisar como sedes del curso, juntas, horarios, equipos, materiales, hoteles, viáticos, vuelos, etc., pero en esta semana se presentó un caso en que nuestro trainer a mediados de la semana pasada pregunto: ¿Entonces nada para la semana?, así como lo lee tal cual. La respuesta: Negativo.

¿Qué estuvo mal? ¿Qué estuvo bien? ¿Qué faltó?. Ser más puntuales ya sea en la pregunta o en la respuesta: ¿Entonces nada para esta MISMA semana?, ‘Negativo, en esta semana ya no hay nada’. Aquí un claro ejemplo, ya sea por prisa o por estar pensando en otra cosa, nuestra comunicación se vuelve pobre y damos por entendidas las cosas. El resultado: Llegada tarde al entrenamiento, y, con la ‘cola entre las patas’ dicen en mi pueblo, pedir una disculpa al cliente y revisar como podemos resarcir esa falla.

En este caso particular, es muy molesto porque somos sumamente dedicados en que la operación del equipo sea puntual y eficiente, es uno de nuestros principales valores como compañía, entiendo que el retraso en un vuelo (Que nuuuuunca sucede. C.c.p. @volaris, @aeromexico, @interjet. P.d. Tenemos un entrenamiento ma-ra-vi-llo-so de administración del tiempo por si ocupan), el que haya un accidente o inundación en carretera, el que se vaya la luz en la compañía, etc, puede provocar que no se inicie en tiempo y forma un entrenamiento pero no lo podemos controlar, no está en nuestras manos; pero errores que tienen que ver con una mala comunicación entre los ejecutivos, eso mis amigos, son fallas humanas que suceden por sobreentender las cosas y esos si deben de controlarse.

¿Cuantas veces no se enojó la pareja con usted por un pequeño gesto sin sentido?, o por el ¿En qué piensas amor? -En nada- ¿CÓMO EN NADA, EN QUIEN ESTAS PENSANDO?, o también el famoso dicho: El que calla, otorga. ¡Mal! Todo esto son errores en la comunicacion que forman parte de nuestro día a día y que definitivamente nos afectan tanto en la vida profesional como en la personal.

Dentro de las empresas sus ejecutivos deberían de dominar como mencionamos estas competencias y si no, hay que entrenarlos. Por ello, le comparto 3 pilares para que empiece a trabajar una comunicación más asertiva:

1. Sea claro: No le de vuelta a las cosas. Comunique lo que quiera decir, usted no puede controlar las reacciones o las respuestas de la gente, mejor asegúrese en ser conciso.

2. Sea puntual: No ande por las ramas, lo que quiera decir, dígalo en seco y listo. Si habla mucho, puede confundir a su interlocutor pues esa persona, podría entender otro mensaje o bien, la médula del mensaje se puede diluir.

3. Sea sencillo: No utilice palabras domingueras o rimbombantes, deje de bluffear. Entre más fácil la comunicación, más efectiva.

Un tip más: si un niño de 10 años no es capaz de comprender lo que usted dice, su comunicación no es efectiva, ¡Abusados!. Ahora, que si necesita más apoyo, tenemos un curso de comunicación efectiva ma-ra-vi-llo-so que estoy seguro le servirá mucho.

Rock’n roll people!!!