Hay una máxima para la capacitación: Si no se mide, no sirve. Es decir, que si no evaluamos el impacto de la capacitación, entonces estamos tirando dinero a la basura. ¿Por qué? Pues tan sencillo, no se puede saber si el personal aprendió y si aprendió que tanto, además, ¿solo aprendieron los conceptos o son capaces de llevarlo a la práctica?, si no son capaces de ejecutarlo, entonces no hay mejora y si no hay mejora, la capacitación no sirvió, luego entonces, usted tiro dinero por la borda.

Así de simple, las evaluaciones son parte inherente de la capacitación industrial y profesional, todo curso debería si o si, tener mínimo dos tipos de evaluaciones:

  1. De conocimiento: evaluaciones que como su nombre lo indica nos ayudan a medir el nivel de aprendizaje conceptual que el participante adquirió durante el curso.
  2. De satisfacción: evaluación en la cuál el participante «califica» el desempeño del instructor, contenidos, impacto del curso e incluso sede del entrenamiento.

Ahora, seamos claros; cuando hablamos de evaluaciones nos remontamos a nuestros tormentosos días de secundaria y preparatoria en la que los profesores derramaban dicha cuando era temporada de exámenes y los alumnos vivían todas las emociones posibles según la complejidad de la materia. Hoy en día, en cualquier curso que suelo presentar y hago mención de «examen» los participantes empiezan a vivir espasmos de ansiedad ocasionados porque traen a la realidad esos traumas preparatorianos que la trigonometría nos dejó años atrás, incluyéndome.

Pero vayamos por partes.

Primero. Usted no es maestro de educación elemental, media, ni superior, usted es un instructor profesional para el desarrollo y mejora continua del personal en su mayoría adultos; por lo mismo, quítese incluso la idea de festejar el «día del maestro».

Segundo. Ya que entendimos que no somos maestros sino instructores/ facilitadores, usted debe entender que su trabajo es generar estrategias de capacitación memorables, fuera de serie, fuera de lo común, magníficas. No hacerle a la «escuelita».

Por ello, no hay forma que un instructor de elite, no evalúe correcta y oportunamente sus entrenamientos.

¿Cuántos tipos de evaluaciones hay?

4 grandes grupos:

  • De conocimiento.
  • De habilidades.
  • De destrezas.
  • De actitud.

Las evaluaciones de conocimiento son las más comunes y las más usadas, existen un sin fin de diseños desde clásicos (respuesta concreta y/o a desarrollar) hasta las más gustadas (opción múltiple, correlación, jerarquización).

Las de habilidades están relacionadas con los productos de observación y cuando se tiene que examinar un comportamiento, no un producto tangible, delimitándose a describir acciones, no a juzgar. Evalúa la adquisición de habilidades.

Por otro lado, tenemos las evaluaciones de destreza, famosas por las listas de cotejo, en las que como su nombre lo indica se limitan a evidenciar si una persona es competente o no competente en alguna disciplina.

Finalmente, las evaluaciones de actitud, se desarrollan mediante escalas de estimación en las que por lo general, se tasan del 1 al 5 (Muy mal, mal, regular, bien, muy bien).

Entonces, ¿para nuestros cursos cuál aplicamos? Hay que entender estimado colega, que las evaluaciones parten de que es lo que usted quiere medir, pues algunas evaluaciones sirven en algunos casos, pero en otros no, sin embargo, puedo decirle que la mejor recomendación para el entrenamiento del personal, es utilizar evaluaciones que nos arrojen los datos que necesitamos, cierto, pero creativas, no se cierre sólo a las de libro y a las que todo mundo utiliza; si verdaderamente usted está comprometido en generar experiencias diferentes de capacitación, entonces también genere propuestas únicas de evaluación, con pelotas, con popotes, con disfraces, con juegos, con dinámicas.

Es cierto, que en nuestro «Formación de instructores» revisamos las evaluaciones tradicionales porque es lo mínimo que usted debería conocer, sin embargo, también presentamos otro tipo de evaluaciones que sin lugar a dudas, han hecho que nuestros nuevos instructores siembren la chispa del conocimiento en sus participantes, porque creemos firmemente que el aprendizaje debe ser al final del día, DIVERTIDO.

Rock´n roll, people!