Lleva usted dos, tres, cuatro o hasta cinco meses planeando su graaaaaan evento cena/baile de fin de año, con el esmero y pasión que todos los días pone a su trabajo, se pelea con 4 mil proveedores, con el salón/ jardín, con la comida, pelea con la dirección para la autorización de “buenos” regalos, no sólo las agenditas, tazas y organizadores de siempre, porque reconoce que es necesario esta parte para todos sus colaboradores, se sienta a negociar con todas las áreas para encontrar el día ideal y que decir del presupuesto, una verdadera cruzada para jalar cada peso y centavo y maximizarlo como si fueran euros, y en verdad, prepara este evento como si fuera la cena de navidad familiar, que en realidad lo es, una cena de navidad de una inmensa familia, ¿a poco no?.

Llega el día, y ¡Maldita sea! La frustración de que la gente no aprecie todo ese esfuerzo y todas las manos que tiene que mover para ese día, “La comida estaba fría”, “Nomás me dieron una chelita”, “¡WOW! Me gano ooootra taza, no pues gracias”, y en el peor de los casos, esta todo puesto para 300 personas y llegan 100, o llegan tarde, o no llegan bien vestidos y que me dice del “Como, espero la rifa y si no gano nada, me voy”.

Comprendemos ese desgaste, la frustración, la decepción, ¡el coraje!, de que los colaboradores no vean la dedicación, la pasión y el empeño que usted y su equipo ponen para que se lleve a cabo. Lo peor de todo, es que a quién le cargan el muerto siempre es a R.H., y si, este es el calvario de cada año.

Lo entendemos -lo abrazo fuerte- la realidad de las cosas es que sus colaboradores ven esto como cualquier otro día, como cualquier otra actividad porque no tienen pertenencia y, además, es lo mismo de todos los años. Han perdido esa emoción que a la mayoría de las personas nos genera nuestra primera cena de fin de año en la empresa, ¿cómo será?, ¿estará divertida?, ¿me ganaré algo?, ¿estará emotiva?, ¿habrá baile?

Esto es de lo más común en la industria, puesto que el personal se acostumbra y ya no lo ven como una “prestación”, lo perciben como una obligación obrero – patronal, casi como el tener IMSS. También porque usted, tiene un sinfín de pendientes y el cierre de año es caótico con auditorias, cierres contables, head count, etc., lo que provoca que la fórmula que funcionó una vez, la repita y la repita y la repita.

Bueno, pues ¿qué cree?, en JST&C comprendemos esta problemática y cada año, apoyamos a nuestros clientes y amigos con este asunto. ¿De qué depende?, de que usted se decida a hacer cosas diferentes, a tener el valor de reinventar y darle un giro a esta fiesta de fin de año.

¿Qué hacemos?

  1. No solo se trata de llevar a la gente y mover a la masa, se trata de generar un proceso de sinergia, de trabajo en equipo, de empatía, de enamorar a la gente con su empresa, con su casa. Trabajamos integración, trabajamos emociones, trabajamos seres humanos.

 

  1. También, si así lo requiere, le ayudamos con toda la organización para hacer toda una vestimenta del evento. Creamos conceptos únicos y una atmósfera diferente, nos podemos transportar a los 20´s, o irnos a New York con todo su glamour, a la playa, nos convertimos en super héroes “Because we can be heroes, just one day”, o llevamos un cómico que apenas inicia o todo un rock star. Traemos a la banda, merengue, cha cha cha y reggaetón (bajo su propio riesgo).

 

  1. ¿Rifa?… bueno, pues no haga la rifa como siempre, un maestro de ceremonias y listo; hagámoslo diferente, creativo, que la gente se vuelva loca, que se desagarre las vestiduras para participar y buenos… después que cenen rico.

En fin, el caso es romper los paradigmas, quitar estereotipos, dejar atrás por unas horas las jerarquías y lo “mismo de siempre”, esto debe volver a ser el evento que todos los colaboradores esperen, esta es una gran fiesta, es navidad, es fin de año. Si no podemos generar esta disrupción ahorita ¿cuándo?

Por eso, todo el año, se presentan los mismos problemas con colaboradores desmotivados, no empoderados y sin pertenencia. ¡Abusados!

Rock´n roll people!!!