Coaching… tan trillado como aquella bonita frase “No eres tu, soy yo”. Pero no se me confunda estimado lector, hoy día habemos coaches para dar y repartir, levanta usted una piedra y sale un coach; ahora, esto no quiere decir que sea malo, al contrario me parece que es una metodología que ha sido devaluada a través del tiempo, en buena medida por la falta de profesionalismo de los “coaches” y que al final del día, muchos se han visto incapaces de ser claros con los beneficios de un coach y diferencias con otro tipo de disciplinas, por otro lado, la mala experiencia que se ha tenido previamente con algún colega pues repercute en la credibilidad de otros tantos.

 

Primero y antes que nada, tenemos que ser bien claros y objetivos con el asunto. Un coach no es un psicólogo, pues este último tiene otro tipo de métodos, herramientas y técnicas que profundizan en las estructuras cognitivas de las personas, pero creo que una de las diferencias más significativas es que el psicólogo trabaja desde el pasado con el participante, el coach no, un coach se enfoca en hoy y enfoca al futuro.

 

Un coach tampoco es un instructor; el instructor tiene métodos para el desarrollo de competencias, habilidades y procesos afectivos en las personas, “enseñando” con metodología andragógica (la educación en adultos) a construir sus nuevos conocimienttos basados en sus experiencias, sus deseos, sus necesidades, etc. Un coach, NO enseña, el coach basándose en lo que sabes y no sabes, busca que desarrolles y explotes tu máximo potencial y si hay un punto en el que requieres aprender algo, participa poco o bien, te invita a encontrar los canales y medios para que aprendas eso, que te hace falta.

 

Un coach tampoco es un mentor. Diferenciando en que el proceso de mentoría esta sostenido en que conlleva un proceso de acompañamiento entorno a la enseñanza – aprendizaje, pero para ello, tu mentor, debe ser experto o tener más experiencia en ciertos temas; en el caso del coaching, no es necesario que conozca siquiera tu actividad profesional, pues trabaja con técnicas y herramientas que solo tu como persona o profesionista posees.

 

Entonces, diferenciando inicialmente qué es y qué no es coaching, podemos hablar de un variado número de enfoques de este proceso, los hay de vida, ontológicos, empresariales, ejecutivos, directivos, deportivos, de carrera, vocacionales, tanatólogos, funcionales, integrales, etc. ¿Todos funcionan? Si. ¿Todos son para ti? No. ¿Cómo saber que tipo de coach necesito? Pues todo depende que buscas en la vida y cuáles son tus objetivos a corto, mediano y largo plazo.

 

Como ejecutivos es importante reconocer inicialmente para qué quieres un coach y comprender que las grandes corporaciones transnacionales (Google, Facebook, Amazon, etc) están eliminando las posiciones de liderazgo categorizadas como “gerentes” o “directores” y que todos estos, lso están desarrollando como coaches. ¿Por qué? La respuesta es sencilla, la diferencia de un coach con todos los anteriores, busca que usted como profesional y personal, alcance el máximo de su potencial basado en quién es, qué piensa, qué quiere, hacia donde va y todo mediante este proceso de acompañamiento que entraña un lazo profundo de reto y de colaboración entre el coach y su coachee.

 

El coach siempre va a buscar lo mejor de ti, pero además, siempre estará retándote para que enfrentes esos miedos, esos problemas, esos procesos que de pronto les queremos dar la vuelta y que postergamos “porque si”. El éxito del coach depende de tu éxito, el fracaso del coach depende solo de él, pues de alguna manera, no supo acompañarte. Un coach siempre va a buscar que enfrentes tus paradigmas y tus creencias limitantes, pero serás tu quién debe estar dispuesta a romperlas, a crear una nueva realidad y a responsabilizarse por ese “hasta dónde quieres llegar”, a que seas tu el que viva “intencionalmente”.

 

Si en su empresa, querido lector, considera usted que es momento de dar un paso más en el liderazgo de primer nivel, y que el viejo régimen de “yo soy tu jefe y te callas”, ya no les está funcionando, tal vez sea momento de migrar a otro modelo, más humano, más integrador, que invlolúcre un proceso de crecimiento y de nuevas experiencias a su personal, por ello, el coaching ejecutivo es un primer paso.

 

Ahora, siempre surge la objeción: “Pero es muy caro”. Bueno, caro es que usted quiera pagarle cada año a sus directores y gerentes un diplomado en una universidad de prestigio para que mejoren las habilidades que ya tienen, pero con el mismo mapa mental y cognitivo para que terminado dicho curso, regresen al mismo modelo de “Yo soy tu padre”, digo, tu jefe… Termino con esto: “Si siempre haces lo que siempre has hecho, siempre obtendrás lo que siempre has obtenido. Si te funciona, adelante. Si no, es momento de cambiar”. Abusados.

 

Rock´n roll people!