Uno de los servicios que más nos solicitan nuestros clientes es el curso de Desarrollo de supervisores, pero creo que la gran mayoría están siempre buscando ayuda (sorprendentemente) para poder mejorar la comunicación de sus supervisores, tanto con los equipos de trabajo como con superiores,  y digo (sorprendentemente), pues siempre he creído ilusamente que la competencia de «comunicación» debería ser un ‘must’ al momento de elegir quien será el flamante nuevo supervisor… ¡Craso error!, porque para la selección del mismo, creo que en lo último en que se fija nuestro reclutador es en las habilidades comunicativas.

Por ello, nos topamos con equipos de trabajo rotos, en términos futbolísticos con el vestidor partido; si, es cierto que los jugadores siguen saliendo a la cancha para enfrentar los partidos, igual en la planta o piso de venta, siguen ejecutando su chamba, pero, ¿Cómo la ejecutan?:

Con desgano y displicencia, con falta de interés y falta de responsabilidad, echándose la bolita unos a otros y simplemente evadiendo problemas con su supervisor, además, si nos metemos a los baños que ya de manera inconsciente los colaboradores perciben la zona como «propia y privada», podemos encontrar graffitis y faltas de respeto que nos confirman el mal clima laboral que existe.

Estoy convencido que el 80% de los problemas en su empresa inician por un tema de comunicación y mala percepción del nivel supervisor hacia el operativo, y también, de las gerencias hacia los supervisores por lo que al final, vemos personas trabajando de manera individual, no colectiva y (dicen en mi pueblo) «cada quien lleva agua a su molino».

Debido a esta singular situación, uno de los factores de éxito de nuestro curso de Desarrollo de supervisores es que buscamos atacar el tema de la comunicación que por cierto no es nada sencillo y peor aún, cuando la instrucción académica del supervisor es elemental, sin embargo, no hay peor esfuerzo que el que no se hace y ahí tenemos un considerable número de clientes satisfechos.

En fin, el caso es que yo quería contarle estimado y nunca bien ponderado lector, que la comunicación en el desarrollo de supervisores es esencial y crítica, pero como mencionamos, no resulta fácil trabajarla, por lo cual, quiero darle algunas recomendaciones fáciles y sencillas para que ayude a sus colaboradores a mejorar este punto, que OJO, no garantiza se resuelva el tema, es necesario capacitarlos, pero, es un buen inicio para una mejora consistente.

¡Abusados!:

  1. Keep it simple!: esta fue una de las más grandes enseñanzas de mi mentor allá por el 2004; instruya a sus líderes a que «menos es más», esto no es como en la escuela y los exámenes a desarrollar en la preparatoria, la comunicación asertiva se basa en que el mensaje sea claro, contundente y de pocas palabras. Entre más «rollo» sólo hace evidente que no se está seguro de lo que se quiere decir o peor aún, ni usted mismo se entiende.
  2. Táctica y estrategia: instruya a los supervisores en que generen mapas mentales de su comunicación; porque una cosa es como me lo vas a decir y en que orden y otra cosa, es la forma en que me lo vas a presentar, pero para que rinda fruto tiene que partir de un lápiz y papel. Acuérdese, se trata de enamorar al que lo va a escuchar o leer, ¿que hacia con la novia o novio cuanto estaba chav@? Todo se basaba en el factor sorpresa, ¿O no?, pues aquí es algo similar.
  3. Peladito y en la boca: parta de lo general a lo particular, ayúdele a su audiencia a comprender como fue que llegó a cierto número, conclusión o hipótesis. Recuerde que la gente no piensa como usted, por lo que necesitamos llevarlos por ese apasionante viaje que está por presentar.
  4. Sin miedo a la derrota: ya sé que a muchos no se nos da eso de la ‘comunicada’ pero si es supervisor hay que aprender y no existe otra manera más efectiva que entrarle al toro por los cuernos, y si, hay que hacer el batidero de baba antes de que exista la mejora, pero, no pasa nada, en unas semanas se reirá de sus osototototototes.
  5. Sonría: ¿Qué? ¿O sea cómo? Si, así, tal cual usted seguramente esta sonriendo ahorita (o eso me gusta pensar), la sonrisa debe ser el AS bajo la manga, el caballo negro, el talón de Aquiles, cuando las cosas se pongan tensas, sonría.. Igual las cosas podrán salir tremendamente mal, ¿Pero y si no? La gente lo percibirá como una persona positiva y alentadora, con usted a lado ¿Qué puede salir mal?

Luego entonces… manos a la obra, vamos por esos supervisores para zarandearles las ideas.

¡Rock’n roll people!